Las Instituciones Gnósticas

Así como un estudiante necesita una escuela o una universidad para prepararse, adquirir conocimiento y mejorar en un campo del conocimiento, una persona que busca conocerse a sí misma también necesita un entorno adecuado para este objetivo

A lo largo de la historia, ha habido las llamadas escuelas de misterios, de regeneración o aún iniciáticas donde se estudia cómo conocerse plenamente y así lograr la autorrealización íntima del Ser, es decir el desarrollo de las infinitas posibilidades humanas.

Ya sea en Atenas, en la antigua Tenochtitlán, en el Tíbet o en el Valle del Nilo, estas escuelas abrieron sus puertas para acoger (después de pasar rigurosas pruebas) a todos los aspirantes sedientos de Sabiduría que quisieran conocer su propia Verdad íntima.

Así como un estudiante necesita una escuela o una universidad para prepararse, adquirir conocimiento y mejorar en un campo del conocimiento, una persona que busca conocerse a sí misma también necesita un entorno adecuado para este objetivo

A lo largo de la historia, ha habido las llamadas escuelas de misterios, de regeneración o aún iniciáticas donde se estudia cómo conocerse plenamente y así lograr la autorrealización íntima del Ser, es decir el desarrollo de las infinitas posibilidades humanas.

Ya sea en Atenas, en la antigua Tenochtitlán, en el Tíbet o en el Valle del Nilo, estas escuelas abrieron sus puertas para acoger (después de pasar rigurosas pruebas) a todos los aspirantes sedientos de Sabiduría que quisieran conocer su propia Verdad íntima.

En vista de la era en que vivimos, con toda su degeneración, barbarie, vicios, prostitución, guerras, terrorismo, etc., se hace aún más necesario que estas escuelas estén presentes para alimentar la Conciencia de aquellos que aún buscan la regeneración, cobijándolos y guiándolos en su objetivo.

En la década de 1950, el Maestro Gnóstico Samael Aun Weor fundó una institución gnóstica contemporánea bajo el nombre de AGEACAC (Asociación Gnóstica de Estudios Antropológicos y Culturales – Asociación Civil). Desde ese entonces y hasta el momento de su partida física en 1977, trabajó incansablemente en de la difusión de la enseñanza gnóstica, sin recibir dinero alguno por esta acción. Sus más de 70 obras escritas, habiendo renunciado a los derechos de autor, y sus cientos de conferencias dadas de forma gratuita corroboran lo expuesto.

Después del retiro físico del Maestro Samael Aun Weor, las instituciones gnósticas sufrieron terribles convulsiones, causadas ​​precisamente por falta de comprensión y aplicación de las enseñanzas que este Maestro acababa de entregar con tanto sacrificio.

Pero afortunadamente, a partir de 1990, otro Maestro Gnóstico conocido como Lakhsmi, fiel discípulo del Maestro Samael Aun Weor, comenzó un proceso de “restauración” de las instituciones gnósticas, dejando una organización perfecta a nivel internacional.

Como testimonio de esta restauración, vemos cómo hoy (15 años después del retiro físico del Maestro Lakhsmi) estas instituciones continúan trabajando muy activamente para su objetivo principal: dar a conocer este mensaje trascendental a aquellos que desean recibirlo …